Y es entonces
cuando te das cuenta de que las cosas cambian cuando menos te lo esperas.
Cuando el cuerpo te dice una cosa y la cabeza otra. Cuando el corazón te late
tan fuerte que parece que te va a estallar en mil pedazos. Y, sobretodo, cuando
te das cuenta de que ya no hay marcha atrás, de que no puedes cambiar tus
decisiones y de que tienes que apechugar con lo que has hecho.
Mi nombre es
Amanda. Mi vida, desde que cumplí los quince años, se ha resumido en ver cosas
horribles, pero a la tercera o cuarta vez, el dolor va decreciendo, hasta que
ya no sientes nada. Ahora, que han pasado cuatro años desde que me uní a Las
Noches Tienen Ojos, puedo decir que tengo una familia de verdad. No es
enorme, pero sí es grande por cada miembro que hay en ella. Mi hermana, Carla,
me integró en esta "crew". Al principio pensé que los doce
integrantes que habían, eran mala gente, o al menos la mitad, ya que siempre
estaban pensando en dar palizas a otras crews, en pintar graffitis en la calle
o en fumar maría siempre que se lo podían permitir. Pero no sabía que detrás de
esa apariencia, en cada uno de ellos se escondía un gran corazón.
Yo soy la número
trece en el grupo, y la última. Me llaman Bloody, y al contrario que mi
hermana, soy una vampiresa.
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