miércoles, 2 de mayo de 2012

Trece números.



Y es entonces cuando te das cuenta de que las cosas cambian cuando menos te lo esperas. Cuando el cuerpo te dice una cosa y la cabeza otra. Cuando el corazón te late tan fuerte que parece que te va a estallar en mil pedazos. Y, sobretodo, cuando te das cuenta de que ya no hay marcha atrás, de que no puedes cambiar tus decisiones y de que tienes que apechugar con lo que has hecho.
Mi nombre es Amanda. Mi vida, desde que cumplí los quince años, se ha resumido en ver cosas horribles, pero a la tercera o cuarta vez, el dolor va decreciendo, hasta que ya no sientes nada. Ahora, que han pasado cuatro años desde que me uní a Las Noches Tienen Ojos, puedo decir que tengo una familia de verdad. No es enorme, pero sí es grande por cada miembro que hay en ella. Mi hermana, Carla, me integró en esta "crew". Al principio pensé que los doce integrantes que habían, eran mala gente, o al menos la mitad, ya que siempre estaban pensando en dar palizas a otras crews, en pintar graffitis en la calle o en fumar maría siempre que se lo podían permitir. Pero no sabía que detrás de esa apariencia, en cada uno de ellos se escondía un gran corazón.
Yo soy la número trece en el grupo, y la última. Me llaman Bloody, y al contrario que mi hermana, soy una vampiresa.

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